Un inventario participativo para salvaguardar el patrimonio inmaterial de Anaga

En abril de 2019 iniciamos el desarrollo de algunas de las acciones del Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial marítimo-pesquero de la Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga. Se trata de una iniciativa subvencionada por el Ministerio de Cultura y Deportes, en el marco del programa de Ayudas a proyectos de Salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, y que cuenta con la cofinanciación y coordinación de la Oficina del Parque Rural de Anaga del Cabildo de Tenerife.

El proyecto, que se extenderá hasta septiembre de 2019, consiste en la confección de un inventario del patrimonio cultural inmaterial vinculado a las actividades marinas y pesqueras. Las zonas de estudio son aquellas que entran en el ámbito de la Reserva, como San Andrés, Igueste de San Andrés, Bajamar, Punta del Hidalgo, Almáciga y Benijo. El objetivo es identificar las principales manifestaciones inmateriales a partir de la participación de las comunidades portadoras. Para ello, se prevé la realización de encuentros comunitarios, reuniones y entrevistas con los principales miembros de la comunidad para la obtención de la información más relevante. En este caso, ya se han realizado la mayor parte de estos encuentros, obteniendo un alto grado de participación por parte de los actores sociales.

El inventario como resultado y como proceso

La Unesco, en su Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de 2003, define el Patrimonio Cultural Inmaterial como:

«Los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural».

Esta definición, convertida en canónica, es la que encontramos en las normativas legales vigentes que regulan este patrimonio, como la Ley 10/2015 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial y la Ley 11/2019 de Patrimonio Cultural de Canarias. Uno de los instrumentos más importantes de protección que prevén estas normativas es la confección de inventarios. La Unesco no define de manera clara cómo realizar este tipo de herramientas, pero sí le confiere un alto grado de importancia de cara a la gestión y salvaguardia de patrimonio, ya que no es posible actuar sobre aquello que se desconoce. Estos inventarios suelen articularse en fichas de registro en las que quedan asentadas las principales manifestaciones inmateriales, distribuidas en diferentes ámbitos (expresiones orales, conocimientos relacionados con la naturaleza y el universo; fiestas y artes del espectáculo, artesanías, etc.), y en los que es indispensable la participación activa de las comunidades portadoras.

Partiendo de este contexto, en este proyecto ha sido fundamental lograr la implicación de las comunidades locales vinculadas a la pesca y al mar, con el fin de contar con su permiso y colaboración para la articulación de este inventario de carácter participativo. A través de conversaciones, diálogos y encuentros diversos, se ha pretendido que los actores sociales tuvieran una función activa en la identificación de su patrimonio inmaterial. Al contrario de otros modelos de gestión, en los que los inventarios suelen ser realizados por especialistas de manera autónoma, en nuestro caso ha sido innegociable lograr esta implicación de las personas, ya que nos permite lograr una activación social que repercute directamente en los objetivos del proyecto. Entendemos de este modo que este inventario es tanto  un producto final (un documento o un conjunto de manifestaciones registradas e identificadas por la comunidad) como un proceso participativo que activa y moviliza a la comunidad en torno a su patrimonio. El hecho, además, de que las zonas estudiadas se encuentren en un territorio protegido, hace que este inventario tenga un valor especial, ya que ha de contribuir a la mejora de las condiciones de vida de las personas y al desarrollo sostenible del territorio.

Asimismo, el proyecto nos está permitiendo conocer la diversidad de manifestaciones que aún perviven en este espacio, expresión de la creatividad local durante décadas; identificar los principales factores de riesgo que afectan a este patrimonio y destacar las manifestaciones más representativas para la comunidad. Entre las más llamativas podemos destacar las fiestas de la Virgen del Carmen, el oficio de carpintero de ribera; los conocimientos tradicionales acerca del mar; canciones y leyendas; oficios tradicionales –pescadores, vendedoras de pescado, etc.-. Todas ellas han sido identificadas y apreciadas por su comunidad, la principal portadora y responsable de este emblemático patrimonio. El pasado mes de julio tuvimos la oportunidad de asistir a la embarcación de la Virgen del Carmen en dos localidades: la Punta del Hidalgo y San Andrés, realizando en ambos lugares la documentación y registro de las acciones que realiza la comunidad, así como su filmación en video durante toda la jornada.

 

Un mar de tradiciones

Este proceso tiene un momento cumbre en los encuentros participativos que se prevén realizar. El primero de ellos, denominado Un mar de tradiciones, ha tenido lugar el pasado trece de agosto en el Centro Ciudadano municipal de Punta del Hidalgo, al que fueron invitadas todas aquellas personas que tuvieran una vinculación con el Patrimonio Marítimo-Pesquero (cofradía de pescadores, colectivos de surf, comisiones de fiestas, asociaciones de mayores, vecinos, etc.). La dinámica principal en dichos encuentros ha consistido en la creación de espacios de diálogo a través de las cuales se identificaron los elementos pertenecientes al patrimonio inmaterial más significativos. La dinámica se desarrolló en torno a cuatro mesas, estando dedicada cada una de ellas a un ámbito del patrimonio inmaterial: tradiciones orales, conocimientos relacionados con la naturaleza y el universo, fiestas y artes del espectáculo; y técnicas artesanales. Las personas asistentes se distribuyeron de manera libre por cada una de estas mesas, dando su aportación a cada uno de los ámbitos, en el marco de un diálogo constante y fluido entre los miembros de la comunidad, que intercambiaron conocimientos, impresiones y opiniones. El resultado permitió crear una lista de elementos patrimoniales que fue puesta en común al final de la actividad. La actividad fue además amenizada con comida y bebida procedente de la Cofradía de pescadores de la zona, contribuyendo de este modo al desarrollo local y al consumo de productos de proximidad.

Acciones futuras

Durante las próximas semanas, se continuarán con los trabajos de documentación y de reuniones con los vecinos, destacando el encuentro que se realizará en el barrio de San Andrés, en el que contaremos con la participación de la comunidad local. Deseamos que esta sea tan entusiasta como la de La Punta del Hidalgo, que nos demostró que le importa y mucho el patrimonio que han heredado, al ser un vehículo de su memoria, de su historia y de su propia identidad.

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